El “Plan B” de la nueva rutina: cómo adaptarse a la nueva normalidad
Muchos
son los que ya llevan semanas completamente inmersos en la vuelta a la
rutina. Una vuelta muy distinta a la que acostumbramos tener en años
pasados, y que sin duda hace necesario plantearse un “Plan B”.
Si
algo hemos aprendido en los últimos meses es que vivimos en tiempos de
adaptación constante. La vida ha cambiado, y con ello también cambian
los procesos, planes, actividades, incluso relaciones sociales.
Porque
es de vital importancia adaptar nuestra rutina a las nuevas
circunstancias, Therapychat, plataforma de psicología online, expone
algunas de las áreas más importantes a tener en cuenta a la hora de
formar ese Plan B, por qué es importante hacerlo y recomendaciones para
poder alcanzarlo con éxito, sin descuidar nuestra salud básica.
El plan B del nuevo deporte
Mantenernos
activos en la nueva rutina es esencial. El ejercicio regular se ha
demostrado importante tanto para la salud física como para la mental. A
quellos
que ya tenían una rutina de deporte definida es bueno que la mantengan y
adapten para hacerla en casa o al aire libre. Es mucho más difícil
perder un hábito y volver a recuperarlo tiempo después, que
sencillamente adaptar el hábito actual a las nuevas circunstancias.
Algunos beneficios clave
A
nivel fisiológico, el ejercicio provoca la producción de endorfinas y
norepinefrina, sustancias relacionadas con el bienestar y la prevención o
reducción de ansiedad, estrés y depresión.
Además, produce
dopamina en nuestro organismo, que es la sustancia relacionada con
actividades placenteras para nosotros. Todas aquellas actividades que
producen secreción de dopamina tienen la virtud de generar enganche, por
lo que es más fácil que las repitamos, y de este modo puede llegar a
facilitarse el generar una rutina.
Practicar ejercicio
regularmente proporciona además mayor energía tanto a nivel físico como
mental, ya que ambos van siempre de la mano, y bien canalizada esta
puede derivar en mayor productividad. También mejora la autoestima, la
autoimagen corporal, y la sensación de capacidad de logro de objetivos.
Por
último, incluso ciertas investigaciones han encontrado un efecto
positivo en la memoria y a la hora de frenar deterioros cognitivos.
Consejos básicos para llevarlo a cabo
Para no sentirnos desbordados con la tarea, lo primero será tomar la meta. Por ejemplo, hacer 30 minutos diarios de deporte.
Después
habrá que desarrollar otras mini metas asequibles, como ir aumentando
progresivamente el número de días, la intensidad del ejercicio o el
tiempo dedicado. Todo esto debe quedar bien planificado paso a paso y no
dejarlo a la improvisación de cada día.
Antes de empezar será
bueno hacer una auto reflexión: ¿cuáles son nuestros enemigos a la hora
de crear un hábito? ¿Cuáles son mis perezas? Una vez respondidas estas
preguntas piensa cómo combatir cada uno de tus “peros” y además escribe
un listado de frases o instrucciones a decirte cada vez que surja un
pensamiento que quiera distraerte de llevar a cabo el plan y te invite a
saltarte la rutina.
Hay ciertos “recordatorios” que te ayudarán
también a llevar a cabo las tareas de cada día, como dejarte fuera del
armario la ropa de deporte o programarte alarmas en el móvil.
Y,
por último, no olvides reforzarte por cada día, por cada logro y por el
progreso que vayas haciendo al pautar de nuevo esta rutina. Sí, sé
amable contigo mismo, pero también prémiate de otras maneras que se te
ocurran.
El plan B de la nueva vida social
Es curioso cómo las
personas tenemos claro que cada día tenemos que dedicar cierto tiempo a
trabajar, a las responsabilidades de la casa o a dormir y comer, pero
dejamos un poco olvidado el dejar un rato del día sí o sí para nuestro
propio ocio.
El ocio es importante para despejar la mente,
dejarla descansar y por tanto para no sobrecargarla y hacerla menos
proclive a la ansiedad. Seguramente haya personas a las que has decidido
que ahora mismo prefieres no ver. Te estarás quedando con un círculo
más pequeño, y eso no es malo. Puedes aprovechar el momento para
trabajar la calidad de las relaciones más que la cantidad.
¿Por
qué no empiezas por hacer una lluvia de ideas de planes plausibles y
cada día ofreces uno diferente a tu círculo? Así saldrás de la pereza y
el inmovilismo.
Aida Rubio, coordinadora del equipo de psicólogos
de TherapyChat, indica que como ahora hacemos menos planes, “lo
importante es la calidad de estos momentos, vivirlos con conciencia en
el presente, y no tanto buscar el salir por salir al que muchas veces
estábamos acostumbrados”.
Algunos beneficios clave a tener en cuenta
Tener
relaciones sociales y familiares de calidad se ha visto como un factor
de protección para la salud mental. Son muchos los motivos. No solo
reconforta, si no que da oportunidades para la expresión de emociones,
tan importante para no desbordarnos.
Nos proporciona la
oportunidad de salir de nosotros mismos, obtener otro tipo de opiniones y
ver otro tipo de vivencias, lo que es muy sano para sacarnos de los
pensamientos polarizados y distorsionados que podemos llegar a tener.
Nos
da además la oportunidad para empatizar y ayudar a otros, trascendiendo
de nosotros mismos y dando menos importancia (o la importancia justa) a
nuestras propias vidas y problemas. Por último, también favorece la
construcción de una buena autoestima.
Consejos básicos para llevarlo a cabo
La
manera de poder establecer una rutina es siempre la misma, pero
aplicada a este caso lo que podemos analizar es qué puntos nos están
impidiendo socializarnos como antes, en qué sitios nos sentimos cómodos
ahora y en cuáles no, y cuáles también son nuestros miedos irracionales.
Ante
todo, con esto podemos generar alternativas de actuación y de
pensamiento, controlar dónde tenemos planes sociales o con qué personas,
y también crear pensamientos positivos que nos ayuden a afrontar la
tarea a pesar de la incomodidad.
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